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BREVÍSIMO ANÁLISIS DEL ACTUAL MOMENTO HISTÓRICO ECUATORIANO

May 25, 2012
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Como estamos convencidos que no existe la casualidad, es incuestionable que los acontecimientos se están alineando en función de un plan cósmico preestablecido, al cual el hombre va matizándolo con su libre albedrío, nada más. Específicamente en el caso ecuatoriano,  es afortunada la aparición de este carismático líder que rompe esquemas, arrasa con toda una ralentizada historia de privilegios apelmazados en forma imposible  y que urgía su erradicación si se quería salvar al país, destruye o modifica conceptos anacrónicos e impone una nueva manera de gobernar; de verbo fácil pero  en veces atrabiliario para fustigar a sus adversarios, aplica  mano firme y utiliza atajos que parecen lindar con la transgresión, si se quiere verlo así desde un punto de vista ortodoxo, pero entendidos como la única manera de avanzar ante una sociedad gregaria, indolente, todavía en su infancia patriótica, mal llevada, para usar el argot popular ecuatoriano, pero dotada de una potencialidad enorme y unas características latentes singulares y de gestas cívicas inmarcesibles, ciudadanía cuya dignidad merecía ser recatada, en un país privilegiado por la naturaleza como es esta tierra  de ensueño.

Y es que el pueblo ecuatoriano ya estaba al borde del caos y parafraseando a Rafael Correa, el sistema ya no daba más, estaba enfermo,  corrompido  desde las bases mismas y destilaba pus y hedor por doquier. Si no, échese una mirada a lo que había ocurrido en la década presidencial precedente, llena de inestabilidad política, golpes de estado, escándalos y derrocamientos semianuales en el Palacio de Carondelet y el Congreso y las Cortes convertidas en circo popular y botín político, generalmente ocupados por una camarilla de facinerosos que fungían de políticos profesionales, corifeos de las castas privilegiadas de siempre.  Correa, un personaje apenas conocido, accede al poder contra todo pronóstico e inicia la remoción de los cimientos mismos de la estructura caduca y deleznable  del Ecuador a través de consultas populares y nuevas leyes, comenzando por debilitar y casi acabar con la partidocracia  tradicional, que era la fuente misma de la corrupción enquistada en el poder, para lo cual tiene que articular los medios menos imaginables y dotarse audazmente de los pertrechos de apoyo socio político que pueda, con el fin de apalancarse en el nuevo escenario y afianzar sus planes. La tarea es enorme y el adversario más aún y este análisis mayor y profundo ameritará muchas horas de estudio y reflexión. 

Pero notemos que el líder inicia desde el comienzo de su mandato una interesante manera de acercarse al pueblo, estrategia entonces desconocida en la urbe ecuatoriana: sistemáticamente y como que es un deber fundamental en su rutina, se encarga de informar al pueblo en forma permanente y semanal de su gestión y acercarse así al soberano, en forma corpórea, presencial, ante centenares de seguidores en  diferentes sitios del territorio nacional y llega a miles, sino millones  de curiosos que siguen la novedosa manera de construir un nuevo balcón a la usanza velasquista, pero mucho más efectiva y sin la demagogia emotiva del desaparecido profeta; para este propósito estructura lo que él denomina su gabinete itinerante y  utiliza la ‘mass–media’ de manera inteligente y sagaz, como nunca antes había ocurrido y con ello  desacraliza, desmitifica la imagen que Juan Carlos Pueblo Torres Sánchez, el pueblo llano, percibía de los patriarcas del poder de turno, lejanos, mistéricos, emperifollados de la majestad del poder y  amurallados en el Palacio de Gobierno o en los Ministerios. Con esta imagen cercana y popular,  cada semana vigoriza su posición ante su pueblo y les hace saber, en los informes  de las actividades semanales suyas y las de su equipo de trabajo y se encarga de afianzar su posición mediante ataques demoledores a sus adversarios, de manera confrontadora e irónica, aunque también sencilla y nada rebuscada, en consonancia con la que es usual entre la gente campechana. Al pueblo les mima, les cuida y también critica, en un toma y daca sinérgico, en donde el  ejemplo personal, su innegable honradez, la suya en particular,  es su égida; por otro lado, se enfrenta y castiga a  sus detractores, a los enemigos  de su revolución ciudadana y casi siempre los derrota, pero se muestra luego ecuánime y solícito, si necesario. Y genera obra pública masiva y prosigue en la elaboración de los   cambios y reordenamientos profundos, impensables antaño, sin quedarse en las goteras,  fortaleciendo con ello las bases programáticas, a nivel político, económico, educacional y jurídico. Un panorama económico muy favorable se encarga de inyectar el recurso y liquidez necesarios para hacer tangibles los sueños.

Y qué decir de la tarea  allende las fronteras y su política internacional. De manera perspicaz se alinea con el llamado socialismo del siglo XXI, un elemento de combate ideológico melifluo, tangencial, pero necesario, lo que le da a su movimiento e intenciones de estadista moderno características impolutas y remozadas al no ser percibido en el orbe como una fuerza o ideología de extrema izquierda y mucho peor de recalcitrante derecha. Aquello le permite ampliar su horizonte y manejar la maquinaria estatal en todo terreno con mucha maniobrabilidad y orientarla hacia cualquier escenario planetario variopinto y no se alía con los poderes fácticos ni sistemas de las grandes potencias del globo ni compromete ni subordina la soberanía de la patria a doctrinas establecidas a ultranza ni grandes mercados interesados e irremisiblemente decadentes como el neo capitalismo despiadado y desarrollista que, a pesar de su defensor fundamentalista F. Fukuyama, deberá humanizarse y readaptarse a las nuevas brisas de la historia o finalmente se  desmorona y se  le pone fin, en irónica pradoja. Y se afinca en un movimiento político creado ex profeso en el cual ejerce una influencia avasalladora. Necesita cuidar y fortificar la lealtad y la coherencia programática a toda costa, pues la unidad centralizada y empática es fundamental. Todo lo que se desvía del Plan Supremo tiene que ser podado, suprimido en forma radical, inapelable, casi visceralmente y se gestan  los descontentos y las desafiliaciones, inclusive deserciones de los íntimos del círculo de poder. Se apalanca hábilmente con la población indígena, muy de su agrado por su relación vivencial con ellos por sus antiguos estudios universitarios, y les hace partícipes de importantes concesiones.  La Asamblea legisla en función de los intereses que él y su visión de estadista considera son los necesarios para mantener funcionando el aparataje revolucionario. La Patria primero, enfatiza e insta a no olvidar el pasado.

Guardando las diferencias conceptuales, geo y sociopolíticas, esta revolución ciudadana me recuerda un poco al movimiento revolucionario radical que protagonizó el denominado Padre de la República de  Turquía, Kemal Ataturk, el cual arrasó en poquísimo tiempo con el sistema corrompido y  precario imperante, usando allá sí, métodos extremos y absolutamente contundentes y fulminantes, imponiendo lo que los analistas históricos han dado en llamar un kemalismo que “funcionó desde una base eidética con marcadas características  centralitarias práctica-radicales” frente a una realidad insostenible y aberrante cuya memoria tenía que ser metamorfoseada, transformada. El poderoso líder turco logró erradicar de su pueblo la corrupción e insertar a Turquía en el escenario mundial moderno.  Por supuesto que hablamos de otra sociedad, otra gente, otra realidad histórica y diferente cultura. Sin embargo,  estirando los escenarios y contextos, el Ecuador necesitaba con angustia y premura de un liderazgo fuerte, decidido, honesto e innovador, no paternalista pero sí ardoroso y cinético, impositivo, si se me permite usar el término.

Que se han producido  y siguen gestándose errores y excesos, eso es innegable. Pero ¿qué tumor no es extraído sin arrastrar tejido sano? Plutarco nos relata también la legislación y protagonismo de  Licurgo, discípulo de Platón y de Isócrates, logógrafo, orador, educador y político griego insigne, quien decía que  “de todas nuestras posesiones, sólo la sabiduría es inmortal”.
 Jenofonte  nos dice de Licurgo y de su influencia indeleble en Esparta que: «Él no imitó a las otras ciudades, sino que concibió cosas incluso opuestas respecto a la mayoría de ellas: así hizo a su ciudad particularmente afortunada» Licurgo subordinaba los intereses privados en favor del bien público, mediante la disciplina y la inclusión de medidas extremas y necesarias en el momento propicio. Pues Correa ha generado un panorama más o menos de similar tenor y a disgusto de los anquilosados agoreros de los desastres, se va perfilando como uno de los mejores, si no el más brillante de nuestra historia republicana, por lo que  su huella en la del Ecuador y su influencia en el continente se van irradiando y ahondando y convirtiéndose en una avenida de profundas transformaciones, frescas y dinámicas, que esperemos también y sobre todo formen y reformen el alma y el conocimiento de  sus conciudadanos . Y el Cosmos está ordenado para que estas  intenciones  y obras   maduren y fructifiquen.

Quito, 24 de mayo de 2012


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One Comment
  1. Thanks for reading

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